Días previsibles

Hay días, como hoy, que nunca serán recordados por nada en especial. Son estos los días en que me es mas difícil escribir y, a la vez, los que más se repiten una y otra vez. Algunos me dirán que en ellos encuentran una verdadera importancia, ya que si no existiesen estos días monótonos, no existirían aquellos otros donde esta monotonía es rota; incluso algunos vivirán siempre encerrados en esta clase de días pensando infelizmente que ahí radica su estúpida felicidad, sin llegar a caer en la cuenta de que son realmente infelices.
Al fin y al cabo, esta clase de días representan ese cierto orden del que trato de huir a toda costa. De éllos se cumple justo lo que se espera, nada. Ves pasar ante ti innumerables hechos previsibles sin que sean rotos por ese algo extraordinario que deseas a toda costa que pase. Y te vas a dormir, porque el estar intentando escribir a altas horas sin tener nada que contar se hace demasiado pesado, y el previsible sueño hace que acabes, de nuevo, como apuntaban todas las pevisiones, solo en la cama, cerrando los ojos y quedándote dormido tal y como estaba previso.

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