Fotografías

Hace algún tiempo hice una fotografía con boli en un papel, hoy la enseño a todo el mundo, pues siento algo parecido a lo que esa fotografía evoca:

Viendo fotos de un pasado no se si mejor, pero que mi profundo romanticismo transforma en idílico, siento tristeza por no poder revivir aquellos tiempos que plasmados en el papel, o cualquiera que sea el soporte, aparecen inpregnados de una deliciosa alegría.
Por un lado es cierto. Todas esas imágenes forman parte de sentimientos ya vividos, momento irrepetibles en cuanto a pasados, y cuyas circunstancias es imposible que vuelvan a coincidir.
Hay algo más. Está la calidez de la fotografía. Mientras ahora mis dedos están fríos, envueltos por el aire de mediados de otoño, todas esas imágenes guardan el calor de las risas, de las miradas, guardan, en fin, el calor del bienestar de aquel momento, pues, claro está, sólo nos hacemos fotos en momentos felices, o como mínimo, que queremos recordar.
Pero ahora que he dejado de ver aquellas fotos y puedo separar lo que es la imagen de la realidad que en ella se esconde, no recuerdo aquella época como la mejor de mi vida, ni mucho menos, es más, podría decir que es mejor la que estoy viviendo ahora y no faltaría a la verdad. De hecho, este mismo fin de semana posiblemente reporte una buena cantidad de fotografías que me harán recordarlo igual que ahora recuerdo los tiempos pasados.
Da igual. El futuro no es más que un ansia de llegar a ser o estar que hay que labrar en el presente. Es la idea de una fotografía sin hacer, a la que le falta el encuadre, calcular la exposición, el tiempo de obturación y la magia del momento en el que aprietas el botón. Si no cuidas estos detalles es imposible obtener una buena fotografía. Y aunque muchas veces queda en manos de la suerte que te pueda proporcionar un buen o mal recuerdo, siempre es mejor ir buscando lo que piensas obtener.

10/10/04 – 02:00 (aprox.)

Días previsibles, monótonos y faltos de amor (2)

Tema recurrente éste, no es la primera vez que escribo sobre él, y supongo que no será la última:

Hoy fue uno de esos días que no me dejará nada para recordar. Tumbado en mi cama, viendo no salir el sol tras los pisos a los que da mi ventana, me siento vacío. Nada logra saciar mi sed de emociones. El gran lago de la magia es absorbido por el desierto de la demasiado real realidad. El amor está bien escondido y yo no hago por buscarlo; si al menos me diese una pista… mantengo mis sentidos atentos, espero su llamada en cualquier lugar, pero mi corazón cada vez me repite mas alto: frio, frio. ¡Voy a acabar helandome en pleno julio!
Hace poco decidí q no quería volver a soñar, pero la noche de ayer me trajo un dulce sueño, de estos que tienes mientras duermes, que me dió una hostia de triste realidad al despertar de la que aún no me he recuperado. ¡Joder! por qué tiene que ser todo tan previsible, tan monótono. Por qué veo pasar los días dejandome llevar sin poder controlarlos.
Sé que el minimo roce de otra piedra de pedernal como yo haría saltar la chispa que quizá encienda la hoguera del amor; quizá no, pero entonces sería un intento y no este lamentable lamento no por no querer, si no por no poder intentarlo.
Hasta entonces seré frio pedernal, un triste canto dejandose llevar, esperando que alguien le escuche y se choque con él.
Y no tengo nada mas que decir porque nada es lo que siento, y la tarea de volcar en esta hoja el vacio de mis sentimientos se está haciendo demasiado dificil.

25/07/03 – 04:27

ODIO

ODIO es lo que siento, una gran cantidad de ODIO, está dento de mi, no quiere salir, no deja entrar ninguna otra sensación, sólo ODIO, ODIO por todo, todas las cosas, todas las personas, ODIO por mi mismo. Inapetencia por todo, para todo, asco, malestar, nauseas, arcadas y el puto nudo de mi garganta que llama al llanto y me provoco ODIO cuando lloro, y ODIO por no llorar.
Todo lo que provoca tu mierda de felicidad lo puedo transformar en ODIO, todo tiene su parte mala y tú eres un gilipollas, parate a pensar… la cantidad de basura que escondes debajo de la alfombra de tu feliz vida, tu mierda de feliz y fragil vida. Un leve soplo de viento puede dar la vuelta a las cosas, llevarse los leves pilares en los que se asienta tu felicidad, tu amor, y dar la vueta a la alfombra, entonces toda la mierda que tan despreocupadamente quitaste de enmedio quedará arriba, se mezclará contigo y sólo serás basura, mierda para ti, mierda para mi y mierda para todos.

03/12/03 – 09:52