Llámame tonto

Llámame tonto, despréciame, humíllame… conviértete en mi enemigo para que pueda enfrentarme a ti aunque las pocas fuerzas que aún me quedan no sean capaces mas que de crear lágrimas que resbalen por mi mejilla en silencio.
No necesito tu amor, no necesito tu amistad que nunca ha existido… ya no te necesito para nada… entonces ¿qué hago pensando en ti en este momento? ¿quizá me engaño a mi mismo? ¿por qué me provoca dolor tu indiferencia? ¿por qué no logro encerrarte en la caja de mis recuerdos y tiro la llave tan lejos que me sea imposible ancontrarla?
Y es que, por mucho que me afane en creer lo contrario, necesito ver tus labios, no ya besándome, sino dedicándome, aunque sea, alguna palabra. Necesito ver tu ojos y que me digan que me amas o que me odias, sacar algo en claro del torbellino de ideas que azota mi mente donde la duda campa a sus anchas haciéndome temer lo peor a causa de tu indiferencia… necesito, simplemente, no volverme loco pensando que no significo nada para ti.

Deconstruyendo el futuro

De nuevo todo se desmorona a mi alrededor… y me da igual, es más, me gusta. Las infinitas variables que componen mi caos vuelven a destruir el pequeño orden que había establecido. Algunas son nuevas, otras se han quitado el polvo acumulado durante mucho tiempo de inactividad, otras han pasado al olvido aunque yo no quería que lo hiciesen o han cambiado de cara, y otras, al fin, he conseguido erradicarlas de mi mente de una vez por todas.

De nuevo me encierro en mi cuarto escuchando música oscura, creando un nuevo orden en mi mente en el que poder moverme libremente, quitándome las telarañas de ideas pasadas que nada solucionan, destruyendo los muros que me encierran en ideas que ahora veo como equivocadas. He redescubierto viejas canciones que antes no significaban nada para mi que ahora cobran pleno sentido, como si hubiesen estado esperando el momento en el que mi mente estuviese preparado para ello.

¿No lo entiendes? no pretendas hacerlo, ahí esta la magia de todo esto, yo tampoco logro entenderlo, pero si lo hiciese se perdería toda la magia q al fin y al cabo es el motor de mi vida. Necesito destruir mis propias ideas que me anquilosan en fases de mi evolución que he de superar. Y en esta orgía de destrucción me encuentro inmerso ahora mismo, triste por todo aquello que dejo atrás, pero con la mirada puesta en el camino y deseoso de ver que es lo que se esconde tras la nueva curva que se presenta ante mi.

Fotografías

Hace algún tiempo hice una fotografía con boli en un papel, hoy la enseño a todo el mundo, pues siento algo parecido a lo que esa fotografía evoca:

Viendo fotos de un pasado no se si mejor, pero que mi profundo romanticismo transforma en idílico, siento tristeza por no poder revivir aquellos tiempos que plasmados en el papel, o cualquiera que sea el soporte, aparecen inpregnados de una deliciosa alegría.
Por un lado es cierto. Todas esas imágenes forman parte de sentimientos ya vividos, momento irrepetibles en cuanto a pasados, y cuyas circunstancias es imposible que vuelvan a coincidir.
Hay algo más. Está la calidez de la fotografía. Mientras ahora mis dedos están fríos, envueltos por el aire de mediados de otoño, todas esas imágenes guardan el calor de las risas, de las miradas, guardan, en fin, el calor del bienestar de aquel momento, pues, claro está, sólo nos hacemos fotos en momentos felices, o como mínimo, que queremos recordar.
Pero ahora que he dejado de ver aquellas fotos y puedo separar lo que es la imagen de la realidad que en ella se esconde, no recuerdo aquella época como la mejor de mi vida, ni mucho menos, es más, podría decir que es mejor la que estoy viviendo ahora y no faltaría a la verdad. De hecho, este mismo fin de semana posiblemente reporte una buena cantidad de fotografías que me harán recordarlo igual que ahora recuerdo los tiempos pasados.
Da igual. El futuro no es más que un ansia de llegar a ser o estar que hay que labrar en el presente. Es la idea de una fotografía sin hacer, a la que le falta el encuadre, calcular la exposición, el tiempo de obturación y la magia del momento en el que aprietas el botón. Si no cuidas estos detalles es imposible obtener una buena fotografía. Y aunque muchas veces queda en manos de la suerte que te pueda proporcionar un buen o mal recuerdo, siempre es mejor ir buscando lo que piensas obtener.

10/10/04 – 02:00 (aprox.)

Paseando…

La vida es una largo paseo
que quiero recorrer a tu lado,
sin mirar atrás,
a ese pasado,
lleno de buenos y malos recuerdos
que a mi espalda he dejado,
y que por mucho que mire
no volveré a caminarlos.
Tampoco miraré al frente
pues no hay nada claro,
sólo los pasos que ahora doy
y que ahora son pasado.
Sólo teniendo el presente,
la mejor forma de aprovecharlo
es cojerte la mano
y seguir paseando.

Las puertas de nuestra mente

Muchas veces nos cegamos buscando una salida, una puerta que nos aleje del lugar en donde estamos… y no la encontramos. Entonces pensamos ¿en qué estoy fallando? ¿por qué no puedo salir de aqui? Simplemente no nos damos cuenta que las puertas, al igual que los muros que nos encierran y nos mantienen presos con todos nuestros fantasmas y tormentos, los creamos nosotros mismos, nadie más que nosotros somos los que por alguna extraña apetencia nos mantenemos presos en esos extraños lugares.
Se consciente de ello, deja de buscar esa puerta que no existe y crea una nueva, o en el peor de los casos destrulle aquellos muros que tanto te costó construir pero que ahora nada bueno te guardan.
No llores, levanta la cabeza, mira con rabia esa mierda de rebaño al que quieres unirte y observa como en él están los ejércitos que tienes que destruir para poder ser feliz. ¡Enfrentate a él! Muchos te tomarán por loco, pero podrás reirte de todos ellos, porque habrás comprendido cual es el camino de la felicidad y lo habrás empezado a andar.

Malos pensamientos

Me habeis dejado solo… y los malos pensamientos se han hecho con el lugar que ahora no ocupais… Vuelven con fuerza ahora que nadie los distrae, justo en este momento en el que los quiero fuera de mi, lejos de mi mente a la que atormentan sin que yo pueda poner remedio.
Quizá sea mejor. Cuanto antes ocurra, cuanto antes me enfrente a los fantasmas que me atormentan, cuanto antes solucione todo aquello que me corroe; antes me dejarán en paz, antes podré alejarlos de mi para siempre.

Prepara las armas. Toca luchar. El agujero que hay frente a mi es hondo, pero no caeré en él, esta vez no. Será dificil, pero le sortearé con la cabeza bien alta, nada me hará bajarla, nada hará que mire atrás.
Otra vez ha nacido un nuevo hombre, y esta vez no tendré que limpiarme la ceniza para llegar de nuevo a controlar mi vida.

Noche de llanto y timidez

Cuando mis lágrimas van en tu busca.
Cuando mi cielo se oscurece.
Cuando la Luna está amarilla
y mi estrella desaparece.
Cuando te miro a la cara
y no me atrevo,
y voy,
y se lo lloro a mi almohada.
Cuando ya nada se oye…
sólo un tonto llorando a su almohada.

Hay veces

Hay veces que deseo que se pare el tiempo, y lo hago, para poder pensar en mi vida. Veces en las que el pasado es demasiado doloroso como para recordarlo o demasiado dulce como para escupirme agriedad en la boca. Veces en las que el futuro no te depara nada bueno pero no tienes otra opción que aferrarte a él pues es eso o la nada de la muerte. Veces que siento dolor y lloro, veces que lo siento y no lo hago, veces que no lo siento y lo hago. Veces que dejo escapar oportunidades y las pierdo para siempre, veces en que malas oportunidades son perdidas y pasan a formar parte del olvido sin percatarme de ello. Veces de las que me arrepiento, veces en las que rio, veces en las que lloro, veces en las que ninguna sensación inunda mi corazón…
Hay veces que querría que estuvieses a mi lado y no estás… y son demasiadas esas veces.

Paseo por el Retiro – Marru

Marru me sigue el juego… muchas gracias 😉

Siempre recordaré ese beso que nunca la di, ese beso que solo existió y existe en mi cabeza y que me hizo huir.
Huir a una vida mejor, en la que ella es todo para mi, mi compañera de viajes, con la que descubro los más fascinantes lugares del mundo, las personas más amables.
Juntos vemos la luna que solo se ve en la playa y retozamos en la arena. En el amanecer vemos al sol ganarle la batalla a las estrellas, y con la sensación de continuar un viaje con alguien que daría todo por ti y yo todo por ella. Juntos todo seria más fácil.
Sin embargo todavía viajo en tren, solo, entre gente desconocida, que cruza miradas u observan reflejos en negro de otra gente en los cristales del metro.
Yo les observo también, buscándola a ella, que se fue en un autobús sin el beso que nunca la di.

Un día más…

Siento como me ha hecho
el soplo del pasar del día
un día más viejo.
Y pena tengo,
pues no escucho ya a la Luna
repetirme aquel consejo
de que no tuviese prisa,
que algún día inundará mis labios
de nuevo la sonrisa,
traida por los tuyos,
como una deliciosa brisa,
que calmará este desierto
que es mi vida sin tu vida.